La delegada de ATE Conicet Sandra Nicosia entregó ayer en el Chaco una carta al Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Daniel Filmus, en la que reclama su intervención ante reiterados casos de violencia laboral y de género en distintas instituciones dependientes del Conicet.
La misiva detalla situaciones de violencia laboral y de género ejercidas por autoridades de institutos dependientes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en distintos puntos del país, a pesar de las cuales los denunciados continúan en sus cargos. Además, en la carta se mencionan reiterados casos de hostigamiento y persecución a las y los denunciantes y a las personas que les expresaron su solidaridad en el ámbito laboral.
“ …mi intención es que conozca una grave situación que sigue creciendo en el CONICET a nivel nacional, y penosamente, el propio organismo se resiste no sólo a visibilizar sino y además, a no abordarlo con la urgencia y necesidad que requiere. Las situaciones de violencia han dejado de ser una excepción o las características propias de tal o cual investigadxr o directivx, para formar parte del cotidiano. Cientos de casos se suscitan a lo largo y ancho del país…” – advierte la delegada en la misiva.

La carta fue entregada en mano al ministro Filmus en el marco de su visita al Centro Científico Tecnológico Nordeste, ubicado en Resistencia, Chaco.
“Cuando le entregué la misiva le mencioné su contenido, le dije que hablaba sobre graves situaciones de violencia en el Conicet” – relató Nicosia, a quien el ministro le manifestó no estar al tanto de los hechos.
La delegada sostiene en la carta que además de los casos detallados existen muchos otros que no son denunciados: “la misma precariedad laboral y la falta de política concreta de la institución para solucionar este tema, hace que muchxs no denuncien” – refiere y entre las cuestiones que aportan a la consolidación de la violencia laboral señala al régimen laboral del organismo.
“Nos rige aún un reglamento promulgado en la dictadura de Lanusse, una normativa jerárquica y autoritaria que cala hondo en varias generaciones de investigadorxs. Es momento de que el CONICET avance en la conquista de derechos como avanzó la sociedad.” – afirma.